Buenos Aires XXI

I

Después de algunos años llegué a un Buenos Aires que me sorprendió con sus cambios. La primera sorpresa fueron los altos precios que deben pagarse, por ejemplo, para comerse una pizza. O para comprar pan. O para comerse un sanguche de milanesa. Yo de economía no entiendo demasiado, pero ¿qué pasó si el dolar continúa a tres pesos como antaño? ¿Por qué algunas cosas subieron el doble o el triple?

Hice algunos cálculos: un café, tres mangos, es decir, un dólar… Bueno, es el precio que pagábamos antes de la devaluación. Una porción de pizza, de dos con cincuenta a tres mangos, también es el precio medio en dólares que pagábamos antes de la devaluación. No sé si eso está bien o está mal, sin embargo por lo menos logró conformarme.

¿Alguna luz?

II

Palermo Hollywood y todos los palermos. Es impresionante la expansión comercial de este barrio, boliches por doquier, “Resto Bar” por aquí y por allá, la calle Jorge Luis Borges (ex Serrano) atiborrada de especies de Homo Sapiens yendo en dirección contraria a la establecida por Darwin; y muy poca música. Parecería que ahora es más negocio poner un boliche dance con música electrónica que un Pub donde pueda oírse algún tipo de sonido más artesanal, como acontecía anteriormente en ese barrio. Hasta la zona roja ya no existe, los travecos por lo menos daban un respiro distinto al caretaje de los distintos sectores que pude reconocer: los que toman vino en la plaza tocando percusión (como el orto, pero se creen que son la murga de Durazno y Convención), los hippies de la feria que te venden un aro a cincuenta pesos (porque está lleno de brazucas y extranjeros y se creen vivos) y los adolescentes (de cualquier edad, adolescentes cerebrales) fashion con esos peinados al estilo ‘70 que se gastan doscientos mangos de una en cualquier “Resto” porque está de onda. Clichés, inevitables, pero digo yo, ¿Buenos Aires no está en condiciones de avanzar en vez de retroceder después de todo lo que sufrimos?

III

Eliot Ness, los Intocables, Les incorruptibles (como le llaman en Francia). La Ley Seca fue abolida en los EEUU en 1933 por el problema de corrupción y muertes que causó con el contrabando. Ya conocen la historia, a Al Capone no lo juzgaron por contrabandista sino por evasor de impuestos.

Cerveza. Hay a quien le gusta y a quien no, a mí me gusta. Luego de observar un poco la escena porteña me dio ganas de tomarme una lata de Quilmes, hacía calor y ni en pedo me sentaba en un bar de esos, así que me fui al kiosko más cercano. Y a otro, y a otro. El que mejor me trató me miró con cara de culo y me dijo “Nooooo, acá no vendemos alcohol” cual si le hubiese pedido tres gramos de merca.

Pero encontré uno, ese que nunca falta, que me vendió una lata de Quilmes por cinco mangos después de hacerme entrar al kiosko y envolvérmela con papel de diario, con la promesa de que no la abra hasta llegar a la otra esquina.

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