Ciertos medios se rasgan las vestiduras ante el menor atisbo de amenaza a la libertad de expresión, sin embargo, dentro de su espacio político propio, utilizan medios de coacción para unos y coerción para otros.
Cuando el poder mediático manipula datos, deja de ser un medio de transmisión de información para transformarse en un poder meramente político con claros intereses que exceden a su objetivo propuesto a la sociedad.
Queda claro que cualquier transmisión de información es parcial y -de alguna manera- subjetiva, sin embargo, cuando el objetivo de un medio no es informar sino crear una opinión dirigida, estudiada, la institución transgrede su posición original para colocarse en una generadora de ardides y engaños con una misión generalmente oculta, pero con el verdadero objetivo: ejercer el poder para su propio beneficio.
Se sabe -off the record (bah, y on the record también)- que muchos medios obtienen la mayor cantidad de ingresos no a través de la venta del objeto o la publicidad, sino a través de la venta de noticias a distintos grupos de influencia.
Dentro de este ámbito, nos encontramos con periodistas que “salen de la línea” estipulada sin permiso, y ahí es donde comienza a funcionar la coacción. ¿Se acuerdan de la presión que se ejercía a ciertos bloggers que trabajaban para medios de comunicación formales?
¿Un caso?
En el blog librosg el autor se plantea: “¿Quién informa cuando en los medios despiden a personal?”
La pregunta quizá sería: ¿Quién informa cuando las noticias acontecen dentro de los medios y no son buenas para ellos?
Es raro que se filtre algo, excepto cuando hay algún conflicto gremial o sindical. Sin embargo, hoy en día (mal que le pese a Feinmann) existen los blogs, que generalmente, suplen esta falta de información.
Está el caso del periodista Claudio Díaz que publica un artículo que titula “Por qué renuncié a Clarín”.
El juego está abierto, lo hace dentro de un ámbito del Gobierno de la Ciudad y en la sección “política”.
Esto podría formar parte de la pulseada de poder que están jugando el Gigante Grupo Clarín con el Kirchnerismo.
No obstante, publica otra versión bastante más jugosa en otros (varios) blogs de colegas, como Paredario.
Díaz dice:
A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.
Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN.
En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.
La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata. (…)
Más adelante, continúa:
Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”.
Una estupidez, realmente.
Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana..
No dieron argumento alguno para justificar la negativa.
La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre.
Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra.
Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”. (…)
(…) una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa. Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios, ¡todavía tengo vergüenza! Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo.
Recomiendo leerla entera.
Hasta aquí resulta vergonzoso, pero ahora viene lo peor (publicado el 6 de mayo en Paredario también):
¿Se acuerdan de Claudio Díaz? Ayer (5 de mayo, 2008), la madre del periodista recibió la visita de tres hombres y una mujer en su casa de Haedo. No fue, por supuesto, nada protocolar: la golpearon y la amenazaron de muerte. Esta gente manejó datos muy precisos sobre Claudio. Llegaron cerca de las 15.30, preguntaron por él y explicaron que tenían un regalo del gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, a quien el periodista conoce por haber presentado un libro en esa provincia. Cuando la madre les abrió la puerta, la increparon por “los dólares de Claudio”, amenazándola de muerte. Después se fueron con unos 300 pesos, sin tocar ni la computadora ni ningún aparato eléctrico de valor. “Veo una mano negra detrás de todo esto”, dijo Claudio, que el mes pasado renunció a Clarín con una carta abierta a sus compañeros. Aunque no señaló de manera específica a la empresa periodística, explicó: “Creo que se trata de algún sector que busca enrarecer el clima político”.
Claro que a esta altura ya no se sabe de dónde viene el apriete, aunque desde dos mafias enfrentadas no sorprendería que viniese de cualquiera de los dos lados.
Si tomamos en cuenta que Clarín es el mayor grupo mediático de la Argentina, para los que aún no se preocuparon, comiencen a hacerlo.













Un Comentario
Hola:
si puedes mándalo al grupo “por la libertad de expresión”, porque esta información es muy interesante. Si no sabes cómo hacerlo mándame un correo y te lo digo.
Gracias.